8.3.22

UNIDAD PSL UN ORIGINAL DE SIDEL PARA CERVEZA

La nueva tecnología de etiquetado autoadhesivo produce etiquetas de alta calidad a un precio menor, en un marco de sostenibilidad.

¿Qué es lo que garantiza el éxito de una cerveza premium en el mercado, aparte de la calidad de la bebida? El marketing, evidentemente. ¿Y qué es lo que permite destacar la botella en la estantería, aparte de la forma? Una vez más, la respuesta es obvia: la etiqueta. O mejor dicho, en la mayoría de los casos, las etiquetas: el primer punto de contacto visual y táctil que, en un mundo como el actual, con consumidores cada vez más sofisticados, marca la diferencia. Sidel responde a una creciente demanda de calidad en el etiquetado con una unidad PSL (Pressure-Sensitive Labelling, etiquetado autoadhesivo) muy innovadora, eficiente, flexible, sostenible y de tecnología propia, destinada específicamente a reducir el TCO (costo total de propiedad) y a garantizar a los clientes una rápida recuperación de la inversión (ROI).Esta auténtica revolución en miniatura del equipo I+D de Sidel, que llevará al etiquetado a niveles de excelencia inigualables, puede instalarse básicamente de dos formas: integrada en un conjunto más amplio que también incluya aplicaciones de cola fría o incorporada a una máquina de etiquetado autoadhesivo estándar. 

 

Ventajas para el cliente, ventajas para el medio ambiente


El primer cambio que el equipo de I+D de Sidel ha conseguido introducir afecta a la estructura de la nueva unidad PSL, que ahora es especialmente rígida y estable gracias a una "corredera" también muy estable y precisa, que reduce considerablemente las vibraciones y la aparición de burbujas entre la etiqueta y la superficie de la botella. Sin embargo, la verdadera novedad de esta unidad de etiquetado radica en la posibilidad de utilizar películas ultrafinas de hasta 12 de PET garantizando al mismo rendimiento que el que se obtiene normalmente con un soporte de 24. Este resultado es posible gracias a la presencia de cuatro motores brushless en cuatro puntos centrales (desbobinadora, amortiguador neumático, dispositivo push pull, rebobinadora), que garantizan un perfecto control de la tensión de la película o del soporte. Evidentemente, al utilizar unas películas tan finas se reducen los residuos y el costo, al tiempo que se incrementa la flexibilidad.El control permanente de la tensión de la película ofrece igualmente muchas otras ventajas: desde el aumento de la estabilidad de la etiqueta hasta la reducción al mínimo del riesgo de que ésta sufra daños, pasando por la máxima precisión en el  posicionamiento; en definitiva, un rendimiento de máxima calidad a velocidades muy elevadas. En este sentido, la nueva unidad PSL de Sidel representa, probablemente, la respuesta tecnológicamente más avanzada que se puede encontrar hoy en el mercado. Sin duda alguna, los clientes y el medio ambiente sabrán apreciarla.

 

Poca mecánica, mucha electrónica

 

La presencia de motores direct drive, sin transmisiones mecánicas, elimina el desgaste que suele aparecer cuando los engranajes entran en contacto entre sí, y reduce drásticamente el mantenimiento, además de limitar las posibilidades de que se produzca un error humano. El funcionamiento electrónico permite también añadir a la receta parámetros variables especiales, que el cliente podrá controlar de forma permanente: es la mejor garantía de que se dispone de toda la flexibilidad que necesita una técnica de etiquetado cada vez más refinada. El control en tiempo real de todas las etapas del proceso de etiquetado mediante los motores brushless permite obtener continuamente una información completa sin necesidad de emplear sensores.La estructura del nuevo grupo de etiquetado es muy ergonómica y facilita el acceso del operador a todos los componentes. Así, cambiar de formato es ahora muy fácil y rápido. También el diseño del espacio ocupado por la máquina permite controlar de cerca todas las fases del proceso.

 

Un etiquetado continuo 



Tanto en las máquinas de etiquetado estándares como en los conjuntos más amplios se puede emplear el sistema "maestro-esclavo", que prevé la existencia de dos unidades de etiquetado -una activa y la otra en espera- que trabajan en la misma etiqueta. Cuando la bobina de etiquetas del "maestro" llega a su fin (o en las raras ocasiones en las que la película o el soporte se rompen), la estación "esclava" se pone automáticamente en marcha, respondiendo así a una de las principales necesidades de los clientes de etiquetado: evitar cualquier parada debido a la finalización de la botella o a disfunciones, y mantener la velocidad para conseguir un etiquetado continuo.