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Entrevista con Rob Cameron – El posibilista

Para Rob Cameron, la expansión de la población y el aumento de los niveles del mar son cosa de todos los días, aunque confiesa que en sus momentos más sombríos puede ser deprimente. Pero como director ejecutivo del centro de estudios y empresa de asesoramiento estratégico sustainability, se ha propuesto el objetivo de trabajar para promover cambios. cameron habla con inline acerca de la necesidad urgente de hacer una transición hacia un modo de vida más sostenible, y de las oportunidades que presenta esta transición para la comunidad de negocios.

¿Por qué hay una necesidad de desarrollo sostenible?
Sabemos que la población mundial aumentará a entre 8 y 11 mil millones de personas. Podemos hacer una predicción razonable de que habrá alrededor de dos mil millones de nuevos consumidores de clase media en los países en desarrollo. También sabemos que hay un enorme aumento de la urbanización. De hecho, cada cinco días se construye una ciudad de un millón de
habitantes. Desde un punto de vista empresarial, este crecimiento crea muchas oportunidades. Sin embargo, la huella actual de nuestro patrón de consumo es demasiado grande para la Tierra.
Estamos más allá de la capacidad que tiene la Tierra para sostenernos. Para el año 2030 necesitaremos un 35 % más de alimentos, un 40 % más de agua y un 50 % más de energía. Ese es el nexo de la tensión.

¿De qué manera se está abordando esta situación?
En SustainAbility vemos tres grandes agentes que pueden impulsar el progreso hacia la sostenibilidad: la sociedad civil y las ONG, los gobiernos, y las empresas.

¿Cómo lo están haciendo?
La sociedad civil lo está haciendo bien. Las ONG como la Fundación vida Silvestre y Greenpeace están realizando un trabajo impresionante para llamar la atención sobre estos asuntos. Sin embargo, en general, los gobiernos no están a la altura de los acontecimientos. Uno de los problemas es que aunque hay algunos buenos compromisos a largo plazo, como el compromiso Clima 2050 del Reino Unido, las respuestas de los gobiernos en el día a día es pobre. En EE. UU., la administración Obama está atrapada en un atasco en el cual es imposible progresar. Las empresas han tenido una mejor respuesta de lo que quizás piensen muchas personas. A veces, no reciben todo el crédito que debieran. Pero muy a menudo, son simplemente un motor del
crecimiento económico y seguimos viendo la dominación del capital sobre el hombre. La comunidad empresaria necesita tomar más liderazgo y mostrar iniciativa. Y muchas empresas ya están implementando estas conductas en términos de su impacto directo y a través de la colaboración.

Si miramos a la industria de las bebidas, que incluye las latas, el vidrio y el PET, ¿cuáles son los problemas de sostenibilidad que enfrenta?
Si hablamos de materiales, es difícil discutir que el PET es un buen material. En sus propios términos, el PET es excelente. Reduce el peso de las botellas, se ha desarrollado un PET con
componentes de origen vegetal y su posibilidad de reciclado es claramente fantástica. Sin embargo, la cuestión es hasta qué punto se puede perpetuar a través de una considerable reducción de recursos y un aumento en el reciclado lo que de otra manera es un modelo
empresarial no sostenible. Mucha gente en el mundo desarrollado vive sola y necesita muchos envases individuales. Pero este deseo de «comodidad», ¿es sostenible? Si lo pensamos bien, ¿cuántas botellas plásticas individuales necesitamos realmente? ¿Estamos haciendo lo correcto cuando mejoramos la sostenibilidad de las botellas plásticas, o deberíamos reinventar el modelo empresarial para adaptarse al modo en el que consumimos agua en movimiento?

¿Qué mensaje le gustaría enviar a los lectores de INLINE y a la industria en general con respecto a la sostenibilidad?
Necesitamos hacer llegar el mensaje de la sostenibilidad a todas partes. Y por eso es muy positivo ver que una revista como esta aborda el tema de la sostenibilidad. Para un público empresarial, sobre todo, me gustaría enfatizar la importancia de la colaboración. Tenemos que salir de la mentalidad competitiva en la que crecimos y comenzar a pensar acerca de cómo podemos colaborar en la comunidad de negocios para impulsar el cambio. Ninguna empresa
puede hacerlo sola. El tipo de colaboración que estamos viendo ahora dentro y entre los diferentes sectores es apasionante. Por ejemplo, Coca-Cola está trabajando con Ford, Nestlé, Nike, Heinz y Procter & Gamble para acelerar el desarrollo de la tecnología de PET con componentes de origen vegetal. Se trata de empresas de diversos sectores que trabajan juntas sobre un desafío.

Nuestra industria centra su atención en temas como el reciclado, los biomateriales,
el aligeramiento del envase y la reducción de energía. ¿Podemos ir aún más lejos para aumentar  el nivel de sensibilización del consumidor?
Ese es el principal desafío. Ya se está empezando a unir esfuerzos y, detrás de escena, hay una creciente evidencia de esta colaboración, pero el imperativo que la impulsa no se conoce. Por eso puedo ver que se está yendo hacia una comunicación más colaborativa en la cual las empresas se reúnen para hacer oír su mensaje.

En envasado, por ejemplo. Si yo hablara con 25 consumidores en la calle, la mayoría diría que hay mucho envasado y que eso es algo negativo. Pero sabemos que la cantidad de desperdicios y de pérdida medioambiental es mucho mayor a causa de un mal envasado, que produce la pérdida de alimentos, que por el sobreenvasado. Con una mayor presión sobre los recursos alimentarios, existe una necesidad real de proteger los alimentos y no desperdiciarlos. La industria del envasado tiene la oportunidad de transmitir este mensaje. Y es necesario que sea un mensaje colectivo.

« La realidad es que la única manera
en que podremos realizar una transición hacia
un futuro sostenible es darnos cuenta de que
la economía es un subsistema del ecosistema. »
 

Ya existen algunas iniciativas de colaboración en la industria en relación con la sostenibilidad,  por ejemplo, la Declaración Global sobre Soluciones para los Desechos Marinos.
Sí, este tema parece contar con un alto nivel de compromiso por parte de un sector del mundo de los negocios y del nivel ejecutivo. Esto es importante porque sin eso, no llegaremos muy lejos. Sin embargo, mi preocupación es que se lanzan innumerables iniciativas de sostenibilidad con muy buenas intenciones y después cada quien vuelve a lo suyo y se encierra en sus tareas diarias. La única manera de que esto funcione es que las empresas ofrezcan el respaldo de infraestructura, un secretariado ejecutivo y recursos. Si solo se trata de una intención y de voluntariado, no va a funcionar. Esto lo aprendí en el mundo de los estándares y las certificaciones. Alguna vez, alguien dijo: «No me preocupa tu compromiso, sino el compromiso hacia tu compromiso».

¿Cómo se siente con respecto al futuro?
Stephen Emmott de Microsoft hizo una evaluación bastante desoladora en su reciente libro «Diez mil millones»; estoy de acuerdo con mucho de lo que plantea: el desafío es enorme. Pero tengo un poco más de fe que él en el ingenio humano. Me veo como un posibilista. Creo que todo lo que hacemos crea posibilidades y que si nos concentramos en ellas, tenemos una oportunidad de hacer una transición hacia un mundo en el cual podríamos vivir de manera satisfactoria. Pero estoy bastante seguro de que será una transición dolorosa.

¿Podemos inventar una manera para librarnos de los desafíos?
Necesitamos gigantescos avances tecnológicos y también enormes cambios en los negocios. Debemos parar el sesgo del mercado actual en el cual se subsidian los combustibles fósiles. Es una locura que subsidiemos a esta industria a ese nivel. Necesitamos dejar de pensar en el petróleo como la principal fuente de energía y recurrir a las energías renovables.

También debemos prestar atención a gente como Jeremy Grantham, un inversionista que es una de las voces más fuertes a favor del cambio. En su boletín de abril de 2013, «La carrera de nuestras vidas», él señala los problemas de nuestro sistema capitalista en un mundo de recursos finitos. La realidad es que la única manera en que podremos realizar una transición hacia un futuro sostenible es darnos cuenta de que la economía es un subsistema del ecosistema. El error que estamos cometiendo es que vemos a la economía como un concepto más elevado y más importante que el ecosistema. Tenemos que revertir el modo de pensar para que el ecosistema sea el sistema primario. Todos los demás son subsidiarios y deben operar dentro de él. Si tenemos una economía que ha sustituido el ecosistema, por definición, es una situación no sostenible.

El movimiento ecologista de las últimas tres décadas se dio cuenta de esto; pero uno de los grandes errores que cometieron los ecologistas fue mantener el foco en salvar la Tierra. Seamos claros: la Tierra se cuidará a sí misma. La Tierra seguirá existiendo mucho después
de que los humanos hayamos desaparecido. El punto es salvar la civilización y solo lo haremos si nos vemos en el contexto de los límites planetarios. Necesitamos considerar que nuestra economía existe dentro de un planeta finito, con una comprensión más clara de las «externalidades» de los negocios.

¿A qué se refiere?
Algunos grupos como el Proyecto TEEB (Aspectos económicos de los ecosistemas y la biodiversidad) intentaron poner un valor económico a los servicios que recibimos del mundo natural. Esta acción es útil porque nos hace conscientes de lo que obtenemos de manera gratuita. Sin embargo, en gran medida, el modelo actual de negocios está diseñado para ignorar los costos totales de sus entradas y sus salidas. Por ejemplo, todavía no tenemos un modelo sólido para ponerle un precio al carbono que emiten las empresas y que causa el cambio climático.

Estamos tratando de revertir un proceso que comenzó hace 250 años con el advenimiento de la energía barata cuando cuatro litros de gasolina podían reemplazar 300 horas de mano de obra.
No sorprende que seamos adictos a la economía de los combustibles fósiles. No vamos a cambiar ese comportamiento en dos décadas. Ahora bien, lo que me da esperanza es que algunos líderes de empresas realmente lo hayan comprendido y se estén ocupando del tema.
Pueden ver que están de cara a un modelo de negocios no sostenible.

«  Tenemos que salir de la mentalidad competitiva
en la que crecimos y comenzar a pensar acerca de cómo
podemos colaborar en la comunidad de negocios para impulsar el cambio.
Ninguna empresa puede hacerlo sola. »


¿Dónde nos encontramos en el camino hacia la sostenibilidad?
Mi esperanza es que en los años venideros podamos mirar atrás y decir que a principios del siglo XXI se comenzó a escuchar el mensaje y que las personas en posiciones de poder comenzaron a hacer algo. Pero es probable que solo hayamos avanzado un 5 % del camino; todavía nos queda mucho por andar.

¿Qué es el desarrollo sostenible?
Hay muchas definiciones de desarrollo sostenible. La más utilizada proviene de un informe de la onU del año 1987, «nuestro futuro común», también conocido como el informe Brundtland. 


«El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades actuales sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades».

¿Desea más información acerca de la sostenibilidad?

Las tres lecturas principales de Rob Cameron:

Jared Diamond, Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen.
Este libro es una de las mayores influencias que he tenido en mi camino hacia el descubrimiento de la necesidad de cambio.

Tim Jackson, Prosperidad sin crecimiento. Esta es una excelente exploración de una manera de avanzar en la que vivimos bien, pero abandonamos nuestra adicción por el crecimiento económico, sobre todo medido como PBi.

The Zeronauts, de John Elkington. Uno de los grandes pioneros de la sostenibilidad examina cómo los líderes empresariales y otros están yendo más allá del «reducir, reutilizar, reciclar» para repensar completamente el concepto de «impacto».


CV de Rob Cameron

1985-2007: Fundador de Flag, una agencia de comunicación situada en Cambridge, Reino Unido, y una de las pioneras en informes sobre la seguridad química (CSR, por sus siglas en
inglés)

2007-2011: Ejecutivo principal de Fairtrade International, una organización mundial que trabaja para asegurar mejores tratos para campesinos y trabajadores.

2011-presente: Director ejecutivo de SustainAbility, un centro de estudios y empresa de asesoramiento estratégico.

SustainAbility

SustainAbility es un centro de estudios y empresa de asesoramiento estratégico que trabaja desde Londres, Washington, San Francisco y Nueva York para catalizar el liderazgo empresarial en torno a la sostenibilidad.